El cuento y el canto acortan el tiempo
tanto, que cuando en llanto se anda,
se nota que lloras cada hora nada.
Dorada. O sea, vacío que brilla
como oceánico collar de varillas, brotando traumas lúcidos
tratando lucir la broma.
Abrumada y dócil tortura. Dulce brisa atristada.
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